Concretando, es cierto que el movimiento hippie en EEUU, sobre todo en ámbitos universitarios, fue paralelo a una revalorización del género fantástico, pero Tolkien en concreto llevaba ya más de una década siendo un éxito editorial y una figura relevante en el campo de la literatura y la filología.
Y de eso, de hecho, era de lo que se quejaba (entre otras cosas) Moorcock en Epic Pooh, de que la figura de Tolkien era tan omnipresente que la inmensa mayoría de la fantasía se escribía o bien imitándolo, o bien reaccionando a él.
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