Este capÃtulo, sin lugar a dudas, pone en vergüenza todo lo que Kagurabachi ha hecho hasta ahora, santo cielo, no puedo ni describir con palabras lo que estoy sintiendo.
Entonces: Normalmente suelo repasar los capÃtulos en orden cronológico, pero hay un enorme elefante en la habitación que NECESITA SER ABORDADO. Una revelación que cambia fundamentalmente todo el maldito panorama de Kagurabachi para lo que viene:
El subtexto es un juego peligroso: Si indagas demasiado y sacas tus propias conclusiones, existe la posibilidad de que esas conclusiones sean completamente descartadas. Un ejemplo concreto: la falta de preocupación de Samura por su propia vida (lo cual se profundizó como tema el capÃtulo pasado)…
Si no lo habÃas notado ya, los 'PORTADORES' (contratantes) incluyen a Chihiro. Samura sigue con la idea de que Chihiro no siguió el camino de la esgrima, que no tomó la "ruta hacia el infierno", como le aconsejó alguna vez.
Y cuando tengamos la reunión de Samura y Chihiro (quizás el próximo capÃtulo), será cuando la última chispa de esperanza que le quedaba a este tipo se rompa en pedazos. Saber que incluso Chihiro debe morir ahora.
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Eso es, Samura Sei-ichi: El Traidor.