Y aprovecho para condenar de nuevo, desde el fondo de mi alma y de mis vísceras, a ese club ilegitimo llamado Real de Madrid. ¡Maldito seas, Real de Madrid! ¡Maldito seas!
Salí en una portada del Sport en los 80, siendo adolescente, celebrando una victoria en Canaletes una noche que le había dicho a mis padres que estaba estudiando en casa de una amiga.
Ahora solo sigo el basket y porque estoy abonado al Covirán Granada. Porque es que ni en los bares ponen los partidos. Les ponen el abono a 300 al mes.
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