El cuestionamiento ya no es sobre las técnicas de reproducción mecánica, sino sobre las nuevas técnicas de producción automatizada del arte sin sujeto al servicio del mercado. Pero aún esto no basta. Admitir el aniquilamiento del agalma de la obra de arte por la IA no basta.
Y ya de por sí admitir que el agalma ha sido aniquilado por la automatización, que el sujeto ya no es necesario para la producción ni reproducción del arte es algo que se rehúsan a hacer incluso los artistas más rupturistas y/o afines a wokeness. Ya ni mencionar los reaccionarios a quienes...
...fascina la IA pero sigue asustándoles un cuadro de dos cardenales lamiendo una vela o una construcción brutalista. No, no es suficiente admitir el aniquilamiento del agalma replantearnos el arte en el siglo XXI.
En el tecnocosmos nada es dado, todo es producido, tal como Nick Land afirma. Y el arte no es la excepción, esto ya se sabía desde antes de Benjamin, pero lo verdaderamente aterrador para el humanista es que la producción del arte tanto como la producción a secas sea inmanente y huérfana.
Y no solo eso, no hace falta únicamente explorar alternativas brutalistas (en lugar de agalmáticas). Por otro lado, tenemos wokeness, la transición del universalismo moderno y burgués a la universalidad absolutamente diferente, mujer, queer, racial y migrante.
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