Al abrir la puerta de la ambulancia que me lleva a casa, había al fondo, encogida, una señora mayor. Asustada. Pedía ayuda con la mirada. “A ver si vas con más cuidado que con tantas callejuelas estoy a punto de vomitar”.

Ha llegado a su destino. Mareada. El chico ha tenido de ayudarla a llegar.

Comments