Tamara tenía una perra parapléjica (que había introducido sin permiso) que acosaba a mi gato (que estaba en el acuerdo inicial cuando buscaba compañeras de piso). Las fiestas múltiples con cachimbas incluídas, la chica extra que vivía en el piso sin pagar (con su cepillo de dientes perpetuo...)
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Después de una semana sin que el sofá volviera a su sitio, pensé que 2.5 meses ahí habían sido más que suficiente para no querer estar un día más. Así que me piré. Pero sin avisar que me piraba. En realidad disfrutaba de imaginar la cara de Tamara