"Cuando miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada.

Avergonzada agachas la cabeza. Notas la sangre acudir a tus mejillas. Tu corazón salta nervioso y temes que alguien más en la fiesta se haya dado cuenta. Llena de nervios vuelves a mirar al abismo y descubres que te sigue mirando.

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