Cuando tengo que explicar cómo es tener TDAH digo que es como tuviese a alguien intentando ponerme zancadillas a diario, a veces las esquivas y a veces te partes la boca contra el suelo. Las zancadillas no van a desaparecer, hay que aprender a esquivarlas y a caer con gracia para minimizar daños.
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