Tengo que confesar que de viaje en Nueva York salía a patear sin fijar mucho el rumbo por las noches. Una noche empecé a sentir algo raro y no sabía qué era. Un rato después me di cuenta, no sabía ni cuánto llevaba sin ver a alguien caucásico. Ninguna sensación mala, sólo me fue raro ser minoría.
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