El otro día fui al dentista y, como me pongo nerviosa, decidí llevarme conmigo un fidget toy para ir toqueteándolo mientras me toqueteaban a mí la boca. Lo saqué con cierto apuro pensando "¿Qué pensarán de mí?". Me fue genial usarlo. Hoy he vuelto y me ha reconocido por el cacharrito.

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