A las mujeres nos quieren sumisas, calladas, que no defendamos nuestra historia, nuestra esencia, como si fuera un pecado pensar y debatir con argumentos, como si fuera un pecado ser mujer.
A las mujeres no nos quieren fuertes, nos quieren derrotadas.
A las mujeres no nos quieren fuertes, nos quieren derrotadas.
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